“En una vieja historia, se le pidió a un grupo de personas describir a un elefante. Una lo comparó con el tronco de un árbol, y otra con una serpiente. Sin duda, un tercero podría haber descrito sus colmillos de marfil. El punto de la historia es que la misma cosa se ve muy diferente dependiendo de cómo se llegue a ella. Esto ciertamente se aplica al sector voluntario” (Taylor y Langan, 1996; p. 22). Hay personas que consideran al voluntariado como grandes empresas dedicadas a la beneficencia de infinidad de grupos o pequeñas comunidades, y otros lo ven como campañas para las organizaciones. ¿Pero qué tienen todos estos organismos en común? ¿Ayudan al voluntario a recibir algún tipo de reconocimiento, cierto poder? ¿Lo hacen por vanidad o porque los otros importan? Seligman (2011) afirma que los otros son el mejor antídoto de las vicisitudes de la vida y el estimulante más confiable que existe. “Las acciones voluntarias se definen como aquellas que los individuos declaran realizar de manera voluntaria, es decir, no obligatoria, sin medición de pago, y a favor de terceros” (Butcher, 2013; p. 85). Me permito incluir algunos datos muy valiosos sobre el voluntariado en México, derivados de la encuesta Nacional de Solidaridad y Acción Voluntaria, que reportaron en el 2006 una participación del 66% de la población Mexicana en alguna actividad de voluntariado, la cifra se incremento al 76% en el 2012. (Butcher, 2013; p. 106). Considero que estas cifras nos invitan a seguir apoyando estas causas altruistas, a seguir invirtiendo horas de nuestro tiempo para el bienestar del otro, para el bienestar colectivo de nuestra sociedad.

El ser humano es un ser sociable por naturaleza, le gusta experimentar cosas nuevas, necesita sentir emociones positivas, como el amor.  El amor encapsula las otras nueve emociones positivas propuestas por Fredrickson (2009): alegría, gratitud, serenidad, interés, esperanza, orgullo, diversión, inspiración y asombro.

He tenido la oportunidad de estar presente durante las labores diarias de los voluntarios del Hospital Infantil de México Federico Gómez, y lo que nunca falta es una sonrisa y un “buenos días”. Mi curiosidad me llevó a preguntarles a varios de ellos, el cómo podían mantener esas actitudes y gestos tan positivos a pesar de las circunstancias tan complicadas en las que se encontraban los niños ahí atendidos y sus familiares. Las respuestas que en general recibí fueron: que se sentían agradecidos por todo lo que la vida les había y les sigue regalando; y que hay que ser generosos con los otros, los que tienen menos, los que se sienten desesperados por no saber si su niño va a pasar la noche; ser generosos también con los que aún no son admitidos al hospital, por sobrecupo y duermen a la intemperie, con poca comida, agua, compañía y sobretodo con pocas esperanzas. “Son a esas personas a las que hay que regalarles parte de lo que somos, de lo que tenemos”, comenta Rosalía, una de las voluntarias. Esos gestos de generosidad no pueden más que representar la importancias que le dan a los otros. Seligman (2011) nos comparte que los científicos han descubierto que los actos de bondad producen el aumento momentáneo más confiable de bienestar que cualquier otro ejercicio que hayamos probado. La generosidad de estos voluntarios hacia el otro, también les producen momentos de bienestar, aún sin pretender buscarlos. Esos momentos teóricamente se traducen en aproximadamente 238 horas al año de trabajo por voluntario en nuestro país (Butcher, 2013), 238 horas de momentos de bienestar por ejercitar actos de bondad. Lyubomirsky (2008) nos comenta que “dependemos de los demás y no podríamos alcanzar muchos de nuestros objetivos si no recibiéramos la ayuda y la colaboración del prójimo, de modo que no es extraño que el tercer factor decisivo que sustenta el éxito de una actividad para la felicidad sea el apoyo social” (p. 391).

El apoyo social viene acompañado de emociones positivas, la más grande de ellas, el amor. También el amor a sí mismo, por qué no, amarse a sí mismo te da la oportunidad de sentir empatía hacia los demás, de verte en los ojos del otro, de reconocerte como ser humano capaz de dar, de entregar tus dones a los demás. En palabras de Allahyari (2000) “la capacidad de imaginar los sentimientos y pensamientos de los demás proporciona una habilidad para asumir un papel, a través del cual el actor puede evaluar los valores y conflictos de interés con respecto a su impacto sobre los demás” (p. 112). Habiendo amor en la entrega desinteresada hacia el otro, considero, elimina cualquier conflicto de interés, el actor actúa su rol, el rol de voluntario en ese momento seleccionado de su vida, en dónde siente, e imagina el dolor del otro, trata de comprender sus pensamientos y esta abierto con su alma y corazón para apoyar con amor al otro, al otro que le importa. A ese ser humano que tal vez solo necesite ser escuchado y recibir un abrazo o una palabra de aliento.  Y como menciona Pope (2002), se persigue el amor incondicional y la compasión (p. 169), elementos fundamentales en la labor de un voluntario. Post, Underwood, Schloss y Hurlbut (2002), nos piden tomar la recomendación de Irvin Singer, con base a su estupendo y gran estudio sobre la historia de la idea del amor que dice que “aunque los biólogos evolucionistas definen el altruismo de una manera que no implica necesariamente sentimientos de benevolencia o amor, su trabajo proporciona una clave heurística para el altruismo y el amor altruista” (p. 6). ¿Que nos dice este estudio sobre el amor hacia el otro? ¿el amor altruista no es real para el que ejerce el trabajo de voluntario? ¿no sienten estos seres humanos dedicados al otro buena voluntad, comprensión y simpatía hacia los demás? Considero que sí, de otra manera no podrían ejercer su labor de la manera que lo hacen, no se podrían entregar de corazón al otro.  ¿Se nos permite cuidar de nosotros mismos, incluso más, que a otros? La orden del amor del voluntario es su compromiso con los demás, su permiso para cuidar de los demás, sin que esto implique dejarse de cuidar y amarse a sí mismo. Ellos y los otros importan.

“Yo decidí ser voluntaria de este hospital, por qué ya lo conocía. Estuve aquí durante dos años, cuidando a mi pequeña, quien finalmente falleció hace casi un año… Me siento comprometida con los voluntarios de aquí, ellos me hicieron sentir menos mal, me daban ánimos, me daban cariño, hasta comida y ropa… ahora soy y me siento como ellos, puedo ayudar y dar amor a los demás, que ahora están como yo estaba, o peor…Es como si sigo siendo yo, tengo dolor y extraño a mi niña, sé que Diosito se la llevó para que cuidara a los otros que están aquí, por eso estoy aquí, para ayudarla a cuidarlos, si.”. María se refugia en los otros, en su amor por su hija que ya no está, en su espiritualidad y en las actividades de voluntaria que hace con otros para otros.  Csíkszentmihály (2013) nos dice que las personas están tan involucradas en lo que están haciendo, que dejan de ser conscientes de si mismos como seres separados de las acciones. María no esconde su dolor, sin embargo se entrega por completo a las labores que se le encomiendan, lo que le permite alejarse por unos momentos de la consciencia de sí misma, y mantener una relación positiva con su entorno.  Fredrickson (2009) sugiere buscar un rango de positividad de 3 a 1, es decir, tres emociones positivas por una negativa, y estas emociones positivas te elevarán. María, considero llegará a tener rangos de positividad mayores que de negatividad durante su labor de voluntaria, y considero que sus compañeros también tienen rangos altos de positividad. Csíkszentmihályi (2013) nos comparte que después de elegir un sistema de acción, una persona con una personalidad autotélica, se involucra profundamente en cualquier cosa que haga.  Hay estudios que comprueban que el hacer algún tipo de actividad voluntaria incrementa tus niveles de bienestar, y eso es lo que veo y vivo al estar con los voluntarios con quienes trabajo y me divierto. Son seres amorosos y comprometidos con los demás. También me permito mencionar que María, y seguramente algunos de los otros voluntarios, utilizan consciente o inconscientemente el proceso de “Benefit finding” que propone Fredrickson (2009), es decir, que María encontró dentro de su desgracia, varios beneficios, decidirse a ser voluntaria, ser aceptada como voluntaria y tener la motivación, la fuerza y entereza para enfrentarse nuevamente al dolor, ahora de los otros, los que le importan, en los que se refleja, se reconoce y se acepta.

Cada uno de estos seres que regala su tiempo y dones a favor del otro, lo hacen por amor.

Cuando la positividad fluye dentro de nuestros corazones, simultáneamente amplia nuestras mentes, permitiéndonos ver tanto el bosque como los árboles (Fredrickson, 2009). Dejo al lector con algunos cuestionamientos sobre el tema tratado en este ensayo y que seguramente brindarán la oportunidad para un análisis más profundo sobre las bondades de esta noble y positiva labor, que es el voluntariado. ¿Cómo podemos entender mejor las motivaciones y acciones altruistas del ser humano con un enfoque en todo lo que esto implica evolutivamente, genéticamente, en el desarrollo, neurológicamente, emocional y conceptualmente? (Post, Underwood, Schloss, y Hurlbut, 2002).

REFERENCIAS

Allahyari, R. A. (2000). Visions of Charity: Volunteer Workers and Moral Community.  Berkeley, CA: University of California Press. Retrieved from Questia.

Butcher, G-C, J. (2013). Generosidad en México: fuentes, cauces y destinos.   México, D.F. Editorial Porrua, S. A.DE C.V. 8.

Csíkszentmihályi, M. (2013) Fluir: Una psicología de la felicidad. España: Editorial Kairós.

Fredrickson, B.L. (2009). Positivity. EE. UU: Crown Publishers Baumeister, R. F.,  Bratslavsky, E., Finkenauer, C. y Vohs, K.D. (2001). Bad Is Stronger Than Good. Review of General Psychology, 5 (4), 323-370. Recuperado de https://carlsonschool.umn.edu/file/49901/download?token=GoY7afXa

Lyubomirsky, S. (2008) La ciencia de la Felicidad. España, Novoprint.

Pope, S. J. (Ed.). (2002). 10: Relating Self, Others, and Sacrifice in the Ordering of Love. In S. G. Post, L. G. Underwood, J. P. Schloss, & W. B. Hurlbut (Eds.), Altruism & Altruistic Love: Science, Philosophy, & Religion in Dialogue (pp. 168-180). New York: Oxford University Press. Retrieved from Questia.

Post, S. G., Underwood, L. G., Schloss, J. P., & Hurlbut, W. B. (Eds.). (2002). Altruism & Altruistic Love: Science, Philosophy, & Religion in Dialogue. New York: Oxford niversity Press. Retrieved from Questia.

Seligman, M. (2011). Flourish. U.S.A: Free Press.

Taylor, M., & Langan, J. (1996). Chapter 2: Map of the New Country. In C. Hanvey & T.

Philpot (Eds.), Sweet Charity: The Role and Workings of Voluntary

Organisations (pp. 22-38). New York: Routledge. Retrieved from Questia.